Al caminar entre gritos de “lleve su playera”, “tacos, pase
por sus tacos”, “lleve la foto de Zinha, de Cardozo o de Nava” y otros tantos
que se pierden entre el sonido de las porras y chiflidos, percibo un olor, un
perfecto balance entre carne, chile, cilantro, orégano, ajo, sal, nueces, y otras
especias que se fríe lentamente en aceite hirviendo. La perfecta armonía me
invita a, entre empujones, acercarme a la multitud que rodea un puesto de
tacos. El olor se vuelve cada vez más endilgador lo que ayuda a que mis papilas
gustativas comiencen a salivar. Levanto la mano, saludo al taquero y pido dos
tacos de chorizo antes de entrar al estadio.
La tarde parece propicia para el futbol, después de la revisión
de la entrada, busco asiento en la zona de sombra cerca del vendedor de
cervezas y pido una corona bien helada mientras veo al equipo mexiquense saltar
a calentar a la cancha.
Las porras empezaban a calentar con algunos cánticos que
invitaban a brincar, afortunadamente yo me encontraba muy lejos de ellos.
“No la vayan a cagar como el América”, gritaba un aficionado
que se encontraba a 3 metros de mí, y es que en la mente del aficionado todavía
estaba fresca la derrota del América contra el Alajuelense que los dejó fuera
del torneo de Concacaf, no porque sea su equipo favorito, sino porque serán la
base del Tri.
El equipo local pareció haber escuchado al aficionado y a
los cinco minutos de haber empezado a rodar el balón, Gabriel Velasco le envió
un pase a Raúl Nava dejándolo solo frente al portero, el delantero bajó el
balón con el pecho y sin dejar que cayera al piso sacó un tiro cruzado para
poner el 1-0.
Se percibía en el ambiente que iba a ser una fiesta. En la
siguiente jugada, los locales estuvieron muy cerca del segundo. Edy Brambila
recibió un pase de Nava y disparó potente y raso, pero cuando ya se cantaba el
gol, el balón se estrelló en el poste izquierdo y se perdió la oportunidad.
Las cervezas comenzaron a circular de forma rápida entre los
asistentes al partido, uno de mis conocidos, asiduo visitante al estadio, tiene
la tradición de tomar dos cervezas por tiempo y una más por cada gol. Su
emoción fue mayúscula cuando al minuto 23 los Diablos volvieron a pegar, cuando
Edgar Benítez aprovechó un pase filtrado de Brambila para sacar un zurdazo
potente que de nueva cuenta remeció las redes guatemaltecas.
En la segunda parte el frío comenzó a pegar, por un momento
pensé que deberían vender café para calentar un poco el cuerpo.
La ventaja permitió a Toluca controlar las acciones del
partido hasta que, al 54, Jean Márquez cobró un tiro libre de forma excelsa que
superó la barrera y venció la estirada de Talavera, quien no pudo hacer nada, al
incrustarse en el ángulo superior derecho.
Varios aficionados desaprobaron el gol guatemalteco y
comenzaron a aventar su vaso en señal de molestia. Algunos incluso le chiflaron
al portero culpándolo del error.
Se percibía un momento tenso, de nerviosismo,
hasta que al minuto 67 Juan José Paredes, portero del Comunicaciones, no pudo
detener un punterazo de Erbin Alejandro Trejo, quien, como cuchillo en
mantequilla, se metió al área sin presión y venció al portero para el tercer gol de los
locales.
A partir de ese momento las cosas solamente fueron fiesta,
mis vecinos de asiento brincaron todo el tiempo sin playera y apoyaron todo lo
que hacía el equipo. Cada pase fue secundado con un “ole” por parte de la
afición.
El gol que mata llegó al minuto 72, de nueva cuenta de los
pies del 'Pájaro' Benítez, quien llegó a cerrar la pinza después de un desborde
por derecha de Esquivel para marcar el cuarto.
La gente brincó de emoción, gritó con fuerza, como si lo
gritado anteriormente fuera un mero calentamiento.
El equipo guatemalteco siguió peleando para volver más
decorosa la situación, pero el equipo escarlata defendió de buena manera todo
lo que se acercaba a su área.
Faltando diez minutos decidí que el encuentro estaba resuelto
y salí del estadio, caminé hacia la esquina y compré un huarache con Doña Chofi.
Mientras terminaba escuché que la gente dentro del estadio volvía a desgarrar
sus gargantas al grito de gol. El señor del puesto de playeras me dijo que el
gol había sido de Raúl Nava.
Con este resultado, Toluca avanza a cuartos de final de la
Concachampions con 12 puntos en el Grupo 6, producto de cuatro victorias,
mientras que Comunicaciones, eliminado, se quedó con seis.
Toluca no tuvo compasión del Comunicaciones de Guatemala.
Los Diablos Rojos no se anduvieron con miramientos y desempeñaron un futbol
vistoso que los coloca como candidatos serios al título en la Liga Mexicana.
Los goles del partido:




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